Snacks como símbolo de estatus
Una de las tendencias gastronómicas 2026 —acelerada en los últimos años por la pandemia, la urbanización y una mayor movilidad— tiene que ver directamente con nuestros hábitos de consumo. Cada vez más personas snackean al mediodía y se toman el tiempo para comer con calma por la noche.
Jade Lily quería presumir de su compra. En un reciente vídeo en Tiktok, la joven de 26 años mostraba uno a uno los productos que había adquirido: suplementos promocionados por famosos, frutos del bosque envasados, yogur de coco, caldo de huesos, kombucha y comida precocinada. Por último, pero no menos importante, un «pequeño capricho»: Olipop —un refresco viral en Estados Unidos— con sabor a uva. «Soy una chica Olipop hasta la muerte», sentenció.
Los alimentos procedían de la lujosa cadena de supermercados de Los Ángeles Erewhon, conocida por ofrecer batidos de 19 dólares creados con figuras de la talla de Kourtney Kardashian y Katy Perry. Lily contó a sus seguidores que la compra le costó 500 dólares. «Estos son todos los productos sin los que no puedo vivir», aseguró en el vídeo.
Cada vez son más los jóvenes que anhelan alimentos caros. Según una encuesta de McKinsey realizada en febrero, los supermercados se han convertido en la principal categoría en la que la generación Z y los millennials planean gastar más, superando a los restaurantes, los viajes y el fitness; en 2017, eran los de la generación X quienes lideraban el gasto en alimentos, seguidos de los boomers.
Por eso, Nierhaus ve menos fortaleza en los menús económicos de mediodía y más en el servicio nocturno para los gastrónomos independientes. Al mismo tiempo, los snacks también han experimentado un cambio y han madurado en cierto modo.
“Hoy el snack es saludable, es sexy. Ya no se trata solo de saciar el hambre. Los snacks casi se han convertido en pequeños símbolos de estatus”, explica el experto en tendencias. Somos lo que comemos… y sobre todo, dónde lo comemos. Da igual si es una panadería económica, un Starbucks, una cadena de sándwiches o una panadería gourmet. Eso sí: la comodidad, el disfrute y, no menos importante, el empaque, no pueden quedarse atrás.
Atrás quedaron los días en los que el deseo se centraba en el último iPhone o un bolso de diseñador. Los snacks de lujo y las bebidas ‘divertidas’ son los nuevos “objetos de deseo” para muchos jóvenes consumidores. Comprar una caja de cereales con forma de croissant por 53 soles o una lata de patatas fritas por 45 soles puede parecer excesivo, pero sigue siendo más accesible que un bolso de 2.000 soles.
Gustoire
El gusto de elegir bien.
